QUE SABE USTED DE … ¿SANTA CLAUS?


La navidad corre el serio peligro de perder su sentido religioso y su razón de ser. Hoy Papá Noel, o Santa Claus, ocupa el centro de atracción de grandes y chicos, desplazando y relegando al olvido el misterio del nacimiento de Dios niño entre los seres humanos sus redimidos.


¡Estamos desviando la fe de nuestro pueblo! ¿No nos damos cuenta?. Y, ¿dónde queda el adviento con su austeridad, con la doble espera del Mesías? ¿O, es que ahora tendremos que cambiar de foco y esperar, ya sin austeridad, al Santa Claus que viene en lugar del Mesías prometido?


Ciertamente, faltos de información, bien porque no han tenido acceso a ella, o más bien porque no les interesa conocer la verdad de las cosas, los promotores de Santa Claus han llegado al extremo de presentar el proceso de aparición de este personaje invirtiendo el orden de las cosas.


Mentiras como el hecho de que alguien en Norteamérica vio al así llamado Santa Claus (en Holanda Sinter Klaas), y que de allí algunos han inventado (¡¿?!) la existencia de un tal san Nicolás, son las que, a nivel de comercio se difunden pues lo único que busca es el comercio es promocionar sus productos.

¡Y nosotros los cristianos, aceptando la figura del Santa Claus, les hacemos el juego! ¡Qué ingenuos somos los cristianos!


Si queremos saber la verdad de las cosas, comencemos por constatar que el nombre de Santa Claus es una deformación burda del verdadero nombre de San Nicolás de Mira (o, por su origen, de Bari), que fue obispo en el transcurso del siglo IV y participó en el Concilio de Nicea, según lo atestigua su firma estampada en los documentos de dicho concilio.


Si queremos ahondar en la verdad de las cosas, la forma en que es representado el santa Claus de ahora, es un remedo -de pésimo gusto- de lo que pudo haber sido la vestidura episcopal de un santo muy venerado en Europa y Asia.


Si queremos llegar al fondo de las cosas, el verdadero san Nicolás tiene relación con los regalos a niños y a personas pobres y marginadas por su gran generosidad y su amor a los pobres, a los niños, a los jóvenes.

En el calendario universal de la Iglesia católica, la fiesta de San Nicolás de Bari se celebra el día 6 de diciembre.


En cambio, Navidad es Navidad y es la presencia entre nosotros, no de Santa Claus, ni de Sinter Klaas, ni de Papá Noel, sino del Verbo eterno que asumió nuestra carne para redimirnos.

P. Alfonso Mora M.

 

 

El Verdadero…

 

SAN NICOLÁS de MIRA (o de BARI)

Obispo y confesor (+ 327)

 

La vida de San Nicolás está llena de sabrosas leyendas, muchas de las cuales han llegado hasta nosotros.

 

Empezamos esta sucinta biografía invocándole como lo hace la liturgia oriental: "San Nicolás, nuestro Padre, sé nuestro embajador ante Cristo, para que consigamos la salvación de nuestras almas".


Y con la liturgia de San Juan Crisóstomo, que juntamente con San Pedro Damián y San Buenaventura será uno de los más enamorados cantores de este santo tan popular, le invocamos: "Canon de la fe, imagen de la mansedumbre, maestro de la continencia, llegaste a la región de la verdad; por la humildad conseguiste lo más sublime, por la pobreza lo más opulento. Padre Nicolás, sé nuestro abogado para con Cristo Dios, para que consigamos la salud de nuestras almas".


Nació allá por el año 280 en Patara de Licia. Recibió una buena educación de sus padres a los que parece perdió de muy niño. Unos parientes suyos se encargaron de su educación. Ya mayor se dio cuenta que los bienes de esta tierra no hacen felices y se dedicó a ayudar a todos los necesitados. Entonces empezó ya a obrar milagros de los que está llena su biografía y la devoción popular ha hecho llegar hasta nosotros. Por ejemplo, aquel de un señor que tiene tres hijas y quiere casarlas en un buen partido. Para ello, como no dispone de medios de fortuna, les manda que se entreguen a la infamia de la prostitución. Se entera Nicolás y deja caer ocultamente una bolsa de dinero en la ventana del padre de las tres muchachas. Con este dinero ha encontrado la dote para la hija mayor... Y así una noche y otra noche hasta que las tres encuentran la vocación de sus vidas: un ejemplar matrimonio gracias a la generosidad de Nicolás a quien ni siquiera conocen. Al perder a sus padres, fue un tío suyo, que era obispo de Mira, quien le patrocinó y ayudó hasta que llegó a ordenarse sacerdote. Pero aquella vida tampoco le llenaba y por lo mismo decidió abandonar el mundo y se retiró a la Tebaida, aquellos yermos donde abundaban los monjes que huyendo del mundo llevaban vida de oración y sacrificio, sólo entregados a Dios.

 

Se encontraba en este remanso de paz cuando murió su tío el Obispo de Mira y los ojos del clero y del pueblo se posaron en Nicolás, quien muy a pesar suyo hubo de abandonar su retiro para entregarse al apostolado de la diócesis. La gobernó con gran prudencia y sabiduría y, sobre todo, con enorme caridad. No había pobre que acudiera a su casa que no encontrase remedio en sus necesidades. Hasta se privaba de lo más necesario para sí con tal de que los demás no padeciesen dificultades.

 

La elección de Nicolás como Obispo de Mira (Turquía) fue rodeada de milagros. También la de su consagración episcopal. La leyenda dice que una mujer llevó a su hijito que se había abrasado en las llamas y lo puso a los pies del nuevo obispo y Nicolás le devolvió la vida.

 

El año 325 se celebraba el primer Concilio de la Iglesia Universal en la ciudad de Nicea. Parece ser que en él tomó parte nuestro Santo. Durante este viaje colocan el famoso milagro en el que devolvió la vida a tres jóvenes que un bárbaro hotelero había matado para dar de comer a los que acudían a su mesón. Por ello suelen pintar a San Nicolás con un cubo y tres cabecitas de niños que resucita.

 

La devoción a San Nicolás es la más popular en muchos países, sobre todo por celebrarlo como "Santa Klaus" y como abogado en peligros. Tiene muchas iglesias dedicadas en todo el mundo, sobre todo en Grecia. Se le llama "de Bari" porque desde el siglo XI resposan allí sus reliquias.