San Juan Bautista de la Concepción

San Juan Bautista de la Concepción fue el reformador de la Orden de los Trinitarios que había sido fundada por san Juan de Mata en 1194.


Juan Bautista de la Concepción nació en Almodóvar del Campo, España, el día 10 de julio de 1561. Siendo niño, los carmelitas descalzos fundaron un convento enfrente de su casa donde estudió gramática. En 1576, santa Teresa de Jesús fue a Almodóvar para visitar a sus frailes, y se hospedó en la casa de la familia de Juan Bautista, quien tenía entonces 15 años de edad. Cuando Teresa de Ávila se despidió de sus anfitriones, se levantó el velo que cubría su rostro, y mirando fijamente a Juan dijo a su madre estas proféticas palabras: «Vuestra merced, patrona, tiene aquí un hijo que será un gran santo, abogado de muchas almas y reformador de una gran cosa que se verá».


Juan estudió primero con los carmelitas de frente de su casa, luego fue a la universidad en Baeza y luego en Toledo. Allí decidió su vocación religiosa y pidió ser admitido en la Orden de la Santísima Trinidad.


En 1585 se ordenó sacerdote, y como tenía una elocuencia y sabiduría excepcional, al poco tiempo se ganó mucha fama por sus sermones. Se convirtió en un prestigioso predicador tanto dentro como fuera de su Orden.


En esos años la vida religiosa vivía tiempos de reforma. La Orden de los Trinitarios también había sido llamada a reformarse para vivir una vida más austera, por lo cual había conventos de vida austera (reformada) y otros de vida acomodada. Juan Bautista eligió estar en la rama reformada, pero cuando fue al convento se dio cuenta que dentro nadie vivía la vida austera realmente.


Entonces emprendió un camino para solicitar al papa la aprobación de la verdadera reforma trinitaria. Sufrió mucho para lograr esa aprobación. El 20 de agosto de 1599, el papa Clemente VIII expidió el breve Ad militantis Ecclesiae por el que aprobaba la "Descalcez" trinitaria («Congregación de los hermanos reformados y descalzos de la Orden de la Santísima Trinidad») para la observancia fiel de la Regla primitiva de la Orden.


En octubre de 1599 dio comienzo a la nueva Orden reformada, y fue en aquella circunstancia que añadió a su nombre el apellido «de la Concepción» que le acompañó de por vida. Fue un trabajo muy duro que comenzó solo, pero la gracia de Dios estaba con él, ya que en 1605 ya tenía fundados 8 conventos de trinitarios descalzos con más de 12 frailes en cada uno.


La otra rama de los trinitarios que no estaba reformada con el tiempo fue disminuyendo hasta que desapareció completamente.


Juan Bautista de la Concepción murió el 14 de febrero de 1613. El 25 de mayo de 1975 fue canonizado solemnemente por el papa Pablo VI.


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