Rosa Mística

La Rosa simboliza desde antiguo misterio. En la catacumba de San Calixto (siglo III) los cristianos dibujaron rosas como signo del paraíso. Cipriano de Cartago escribe que es signo del martirio.

 

En el siglo V ya la rosa era signo metafórico de la Virgen María. Edulio Caelio fue el primero en llamar a María ««rosa entre espinas»». Cuatro siglos después el monje Teofanes Graptos usa el mismo símil refiriéndose a la pureza de María y a la fragancia de su gracia.

 

Para Tertuliano y S. Ambrosio la raíz representa la genealogía de David; el brote es María y la flor, rosa, es Cristo. (Rosa de Sarón).

 

Vemos también en el himno “Akathistos Paraclisis” de las iglesias del Oriente, el cual es una especie de rosario cantado, la invocación: “María, Tú, Rosa Mística, de la cual salió Cristo como milagroso perfume.” Podemos ver también como en las Letanías Lauteranas (1587), en honor a la Santísima Virgen, ya traen el título de María Rosa Mística.

 

Desde el año 1738, en la diócesis de Speyer en Alemania, en el Santuario de Rosenberg, se venera la milagrosa imagen de la “Rosa Mística.” En el pedestal que sostiene a la imagen están pintadas tres rosas: una blanca, una roja y una dorada y en el halo luminoso que la rodea, se destacan tanto a la derecha como a la izquierda, 13 rosas doradas; lo cual nos puede hacer pensar en que la Virgen es honrada cada 13 de Julio como María Rosa Mística; ¿coincidencia? No mas bien providencia. La devoción a la Rosa Mística recibe su auge a partir de las apariciones en Montichiari, pero como hemos visto, ya estaba presente en la vida de la Iglesia. Era Mariana La Santísima Virgen María, de manera especial se ha manifestado a la humanidad y cada vez con mayor urgencia y frecuencia. El inicio de la Era Mariana, como se conoce esta época en que vivimos, tuvo lugar con la aparición de la Virgen en el 1830 a Santa Catalina Labouré a quien le reveló la Medalla Milagrosa, aparición en la que la Santísima Virgen regaló a la Iglesia el don de uno de los sacramentales marianos mas importantes. Desde ese momento, la Virgen Santísima una y otra vez ha venido a visitarnos con el propósito de ayudarnos, alertarnos y llevarnos a su Hijo.

En cada una de las apariciones que sucedieron a la Medalla Milagrosa: Lourdes, Pointman, Baneaux, Beaurang, La Salette, Fátima, vemos como la Virgen constantemente hace un llamado a la conversión, a la oración y a la penitencia.

 

En Montichari, María Santísima vuelve a retomar ese llamado urgente para sus hijos a la conversión pero de manera particular se hace muy vivo su mensaje: Oración, Penitencia y Sacrificio. Esta es la marca y la llave del mensaje de María Rosa Mística. Todo aquel que es devoto de ella tiene un camino que recorrer, camino marcado por la Madre . Es el camino de ofrecerse por los demás.

 

Montichiari (Monte Luminoso), es una pequeña ciudad de 14,000 habitantes del norte de Italia a 20 Kms. de Brescia, la sede diocesana, está situada al pie de los Alpes italianos, en la fértil llanura del río Po, región de Lombardía.

 

El Señor escoge a Pierina Gilli para ser aquella alma a la que la Santísima Virgen se aparece; y como todo aquel que recibe esta gracia particular, la vida de Pierina se desarrolló entre rosas y espinas. Pudiéramos dividir las apariciones de nuestra Señora en tres etapas.

 

La Primera Etapa: 1944-1949 Antes de las apariciones de la Virgen ella Pierina recibió la gracia de ser visitada por la Santa Fundadora de la Congregación “Siervas de la Caridad,” en ese momento la Beata María Crucificada de la Rosa, en la cual había entrado como postulante. Tenía 33 años y era enfermera. Se enfermó gravemente de meningitis. El día 17 de diciembre de 1944, (día de la fiesta de su santa fundadora), sintió que se abría la puerta y vio a esta religiosa que le preguntó : “¿Cómo estás Pierina? A lo que ella respondió que le dolía mucho la cabeza. Ella entonces le dijo: “Este vasito (porque tenía en sus manos un vasito blanco), me lo dio una Señora para ungirte. el dolor de cabeza que tienes te continuará un poco todavía...tendrás que cargar una Cruz desnuda, luego sanarás.” Dicho esto le hizo señas de que se pusiera sobre su costado derecho, y le ungió la parte enferma en la espalda y la cabeza.

 

Una “Señora” le dio el vasito blanco a Santa María Crucificada de la Rosa con aceite que tenía la propiedad de sanar. Podemos asegurar que esta Señora no es otra que la Virgen Santísima la cual entrega ese aceite sanador que de manera especial ha sido una de las marcas de la presencia de la Virgen en sus múltiples manifestaciones a través de sus imágenes las cuales exudando aceite, el mismo aceite con el que se ungió a Pierina. Aceite sanador de María.

 

Las apariciones de la que es hoy Santa María Crucificada de la Rosa, serán muy frecuentes a Pireina, trayendole solaz y fortaleza en las tantas pruebas a las que tiene que verse expuesta a causa de las manifestaciones de la Virgen y de su mensaje. Del 23 a 24 Nov 1945: Primera Aparición de la Virgen con las Espadas. Santa María Crucificada de la Rosa se aparece a Pierina y con ella se manifiesta por primera vez la Virgen en forma “transparente, vestida de color violeta y un velo blanco cubría su cabeza y bajaba hasta los pies. Tenía los brazos abiertos de manera que se podían ver tres espadas que estaban clavadas en su pecho a la altura del corazón. La santa le dijo a Pierina que aquella Señora era la Virgen la cual venía a pedirle oraciones, sacrificios y sufrimientos para reparar por los pecado s de tres categorías de almas consagradas a Dios: a) Por aquellas almas religiosas que traicionan su vocación b) Para reparar el pecado mortal de estas almas c) Para reparar la traición de los Sacerdotes que se hacen indignos de su Sagrado Ministerio.

 

Las tres rosas: La Virgen llorando le dijo: “oración, sacrificio y penitencia”

1 de Junio 1947: Pierina reporta que tuvo una visión del infierno donde vió, en tres secciones diferentes, tres categorías de Religiosos, almas consagradas y Sacerdotes que correspondían a las tres espadas de la visión y a las tres intenciones por las que debía ofrecer sus oraciones y sacrificios. La Santa María Crucificada de la Rosa apareció junto con la Virgen quien tenía el mismo aspecto del que había tenido en la primera aparición, con las tres espadas clavadas en su corazón. La Santa le dijo que le dijera a la superiora que la Virgen fuera honrada en ese instituto religioso, formando entre las religiosas muchas rosas vivientes. Que haya en cada comunidad tres monjas que se ofrezcan como rosas místicas.

 

1- Rosa Blanca: espíritu de oración para reparar las ofensas que hacen a nuestro Señor las Religiosas que traicionan la vocación.

2- Rosa Roja: espíritu de sacrificio para reparar las ofensas que hacen a nuestro Señor las religiosas que viven en pecado mortal.

 

3- Rosa Amarillo-Oro: espíritu de inmolación total para reparar las ofensas que hacen a nuestro Señor los Sacerdotes Judas, y en particular por la santificación de los Sacerdotes.

 

fuente corazones.org

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